martes, 18 de octubre de 2016

La noche de la tempestad

Libro: La noche de la tempestad

Autor: César Vidal

Número de páginas: 257

Editorial: Grijalbo
 

Fecha de inicio de la lectura: 14 de Julio 2016

Fecha de término de la lectura: 10 de Agosto 2016

Valoración: Malo 


Resumen:

 La narración comienza desde el instante mismo en que su esposa y sus hijas se enteran de que el aclamado autor William Shakespeare acaba de fallecer. En apariencia todo resulta normal cuando son citadas para la lectura de la última voluntad del escritor, sin embargo las disposiciones del testamento desafían toda lógica. Dispuso para su esposa tan solo “su segunda mejor cama”, y para su hija mayor todos sus bienes, en contraste con su hija menor que recibió únicamente un tazón. ¿Hay acaso una explicación racional para –en apariencia- tan absurdo testamento? Pues a través de un recorrido en su vida y obra, quizás surjan las claves para comprender la última voluntad del bardo.

Reseña:

Caí decepcionada por mis propias expectativas, ingenuamente creí que un libro cualquiera en la sección de “históricos” de una librería cualquiera del centro de Santiago, podría contener algo de histórico, y lo compré.

“Woow, es de la vida de William Shakespeare, casi no sé nada de él, este libro podría contribuir a aumentar mi cultura general, lo compraré”… Que ingenua. Que ingenua Valentina.

En un comienzo empecé a leer muy motivada, prestando atención a cada detalle, y además, la encuadernación, la tipografía de la letra y todo el diseño del libro en general, me llamaba a leerlo, así que yo no me hice de rogar y leí.

Como el libro empieza desde la muerte de William Shakespeare, al principio es todo muy confuso, y prácticamente no hay presentación de los personajes o del contexto en que se hayan, con lo cual debía estar bastante concentrada para seguir la historia.
Pero en el capítulo octavo, noté por primera vez que había algo turbio, de mera casualidad. Según el libro, Shakespeare pidió la mano de sus esposa por primera vez, cuando ella tenía 14 años de edad, pero según Wikipedia (nuestro siempre fiel amigo Wikipedia) dice que William se llevaba 8 años de diferencia con su esposa, siendo ella la mayor, entonces…¿Fue a pedir la mano de Anne cuando él tenía apenas 6 años?

No se ustedes, pero yo veo que ahí algo no encaja, así que seguí investigando, y todas las fuentes a las que recurrí me confirmaron que efectivamente Anne era 8 años mayor que William. Pero igualmente seguí leyendo…

Al final, todo el libro se basó en una conversación entre la hija mayor de Shakespeare y un hombre misterioso que le narraba la vida su padre desde su perspectiva.

En su narración, el hombre incluía breves reseñas de las obras del aclamado dramaturgo inglés y de su contexto de producción. Pero debo admitirlo: en un punto el libro se tornó aburrido, porque eran aproximadamente 200 páginas solo de su conversación.

Sin embargo, ¡Lo terminé!, y aunque ya estaba segura de que William Shakespeare no le había pedido matrimonio a su esposa a los 6 años, al menos confiaba en que el resto de la información si fuera fidedigna.  

Hasta que me encontré con los agradecimientos del autor en el último capítulo, en los cuales nos agradecía a los lectores por haber comprado su obra y esperaba que nos hubiese gustado, y de paso, confesaba que todo el libro había sido algo así como sus teorías conspirativas de la vida de Shakespeare en 275 páginas… Sólo un pensamiento acudió a mi mente: Acabo de perder mí tiempo.

Ahora incluso me pregunto si acaso los nombres de las hijas eran reales, o si siquiera el apellido estaba bien escrito. Queridas librerías del centro de Santiago: ¡¡No coloquen teorías conspirativas de la vida de autores aclamados en la sección de históricos!!

Esos libros deberían ir en fantasía. O al menos coloquen la nota del autor en que confiesa que posiblemente nada de lo escrito es real ¡Al principio del libro! Así ingenuas como yo no nos ilusionamos.


De hecho, siento que distinguir los hechos reales a los conspirados dentro de la obra, es tan confuso, que no le recomiendo a nadie leer este libro, ni siquiera por entretención personal, pues, si no, quedaran como yo, que si no fuera porque investigué más a fondo, seguiría creyendo que Anne tenía 14 años (y no 26) cuando William pidió su mano. 

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