Libro: La noche de la tempestad
Autor: César Vidal
Número de páginas: 257
Editorial: Grijalbo
Fecha de inicio de la lectura: 14 de Julio 2016
Fecha de término de la lectura: 10 de Agosto 2016
Valoración: Malo
Resumen:
La narración comienza desde el instante mismo
en que su esposa y sus hijas se enteran de que el aclamado autor William
Shakespeare acaba de fallecer. En apariencia todo resulta normal cuando son
citadas para la lectura de la última voluntad del escritor, sin embargo las
disposiciones del testamento desafían toda lógica. Dispuso para su esposa tan
solo “su segunda mejor cama”, y para su hija mayor todos sus bienes, en
contraste con su hija menor que recibió únicamente un tazón. ¿Hay acaso una
explicación racional para –en apariencia- tan absurdo testamento? Pues a través
de un recorrido en su vida y obra, quizás surjan las claves para comprender la
última voluntad del bardo.
Reseña:
Caí decepcionada por mis
propias expectativas, ingenuamente creí que un libro cualquiera en la sección
de “históricos” de una librería cualquiera del centro de Santiago, podría
contener algo de histórico, y lo compré.
“Woow, es de la vida de
William Shakespeare, casi no sé nada de él, este libro podría contribuir a
aumentar mi cultura general, lo compraré”… Que ingenua. Que ingenua Valentina.
En un comienzo empecé a leer
muy motivada, prestando atención a cada detalle, y además, la encuadernación,
la tipografía de la letra y todo el diseño del libro en general, me llamaba a
leerlo, así que yo no me hice de rogar y leí.
Como el libro empieza desde
la muerte de William Shakespeare, al principio es todo muy confuso, y
prácticamente no hay presentación de los personajes o del contexto en que se
hayan, con lo cual debía estar bastante concentrada para seguir la historia.
Pero en el capítulo octavo,
noté por primera vez que había algo turbio, de mera casualidad. Según el libro,
Shakespeare pidió la mano de sus esposa por primera vez, cuando ella tenía 14
años de edad, pero según Wikipedia (nuestro siempre fiel amigo Wikipedia) dice
que William se llevaba 8 años de diferencia con su esposa, siendo ella la
mayor, entonces…¿Fue a pedir la mano de Anne cuando él tenía apenas 6 años?
No se ustedes, pero yo veo
que ahí algo no encaja, así que seguí investigando, y todas las fuentes a las
que recurrí me confirmaron que efectivamente Anne era 8 años mayor que William.
Pero igualmente seguí leyendo…
Al final, todo el libro se
basó en una conversación entre la hija mayor de Shakespeare y un hombre
misterioso que le narraba la vida su padre desde su perspectiva.
En su narración, el hombre
incluía breves reseñas de las obras del aclamado dramaturgo inglés y de su
contexto de producción. Pero debo admitirlo: en un punto el libro se tornó
aburrido, porque eran aproximadamente 200 páginas solo de su conversación.
Sin embargo, ¡Lo terminé!, y
aunque ya estaba segura de que William Shakespeare no le había pedido
matrimonio a su esposa a los 6 años, al menos confiaba en que el resto de la
información si fuera fidedigna.
Hasta que me encontré con
los agradecimientos del autor en el último capítulo, en los cuales nos
agradecía a los lectores por haber comprado su obra y esperaba que nos hubiese
gustado, y de paso, confesaba que todo el libro había sido algo así como sus
teorías conspirativas de la vida de Shakespeare en 275 páginas… Sólo un
pensamiento acudió a mi mente: Acabo de perder mí tiempo.
Ahora incluso me pregunto si
acaso los nombres de las hijas eran reales, o si siquiera el apellido estaba
bien escrito. Queridas librerías del centro de Santiago: ¡¡No coloquen teorías
conspirativas de la vida de autores aclamados en la sección de históricos!!
Esos libros deberían ir en fantasía.
O al menos coloquen la nota del autor en que confiesa que posiblemente nada de
lo escrito es real ¡Al principio del libro! Así ingenuas como yo no nos
ilusionamos.
De hecho, siento que
distinguir los hechos reales a los conspirados dentro de la obra, es tan
confuso, que no le recomiendo a nadie leer este libro, ni siquiera por
entretención personal, pues, si no, quedaran como yo, que si no fuera porque
investigué más a fondo, seguiría creyendo que Anne tenía 14 años (y no 26)
cuando William pidió su mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario